¿Negocio o romanticismo? El Turismo rural desde la cuenta de resultados

El turismo rural es, junto con el chiringuito en la playa, una de las vías de escape más románticas y recurrentes para la mayoría de urbanitas quemados con su día a día. En un par de semanas, cuando todo el mundo haya vuelto de vacaciones y se enfrente a la depresión postvacacional, comenzarán a aparecer en las conversaciones entre compañeros las típicas amenazas del “yo un día vendo el piso y me escapo a un pueblo para montar mi huerto y una casa rural”.

Vivir en un entorno tranquilo, rodeado de vecinos que no sólo saludan, sino que te conocen y te dan charla en cualquier esquina; la ausencia de atascos, coches, semáforos y, en definitiva estrés cotidiano de una ciudad; y todo eso unido a un proyecto personal como es crear tu propio negocio, una casa/hotel rural, suena a música celestial… Pero como suele ocurrir en muchos casos, se desconoce la realidad del negocio oculta tras ese romanticismo. Si estás en esta situación, quizá te interese conocer la realidad del sector para estudiar la viabilidad del proyecto:

  • En España existen 15.669 alojamientos rurales legales.
  • Que suman casi 150.000 plazas.
  • Que tienen un 18% de ocupación anual, esto es, que sólo están ocupados 65 días de los 365 disponibles.
  • Que el turismo extranjero sólo supone una cuarta parte de los clientes, aunque este punto varía mucho en función de la plaza en la que estén, por ejemplo en Castilla la Mancha sólo suponen el 2,8% mientras que en Baleares roza el 90%.

A esta realidad hay que sumarle los puntos débiles, los mayores problemas que este tipo de alojamientos se enfrentan a diario:

  • Fuerte estacionalidad: Aunque tus costes y necesidad de ingresos sea estable a lo largo del año, los clientes sólo hacen uso de este tipo de establecimientos en unas fechas muy concretas. Fines de semana, vacaciones escolares y puentes.
  • Precios medios bajos: Por la alta competencia, y aquí también depende de la ubicación, los precios por pernoctación no suelen ser muy elevados, lo que unido a una baja ocupación, genera unos ingresos no demasiado altos a lo largo del año.
  • Costes altos: La hostelería es intensiva en mano de obra, y el turismo rural no es una excepción. O somos el hombre orquesta, que lo mismo hacemos el check in, que preparamos los desayunos, desbrozamos el jardín y preparamos la cena, o las cuentas no salen. No hay dinero para contratar a más personal, ni flexibilidad laboral o disponibilidad de trabajadores para hacerlo sólo puntualmente, cuando lo necesitas.
  • Muchísima competencia. Hay destinos en los que la competencia es feroz, y diferenciarse del resto de establecimientos y llegar a los potenciales clientes no es tarea fácil.
  • Intrusismo y baja formación: No es un sector profesionalizado, ni se encuentra en un entorno donde abunden los proveedores profesionalizados.
  • Falta de colaboración entre empresas turísticas locales, como resultado del punto anterior, esa falta de profesionalización, de estudios y de conocimiento. El sentido común, la ilusión y el trabajo duro desgraciadamente no son suficientes para asegurar el éxito.

Con este panorama, no muy halagüeño ciertamente, no parece una gran idea emprender un proyecto de este tipo, sin embargo no todo son malas noticias. Si bien es cierto que con estos negocios “no te harás rico”, no es menos cierto que se puede disfrutar de una calidad de vida imposible en la ciudad, y ganarse un sueldo que permita incluso algún capricho de vez en cuando. Estas son las claves a tener en cuenta si quieres emprender el camino del autoempleo:

  • Estudio de mercado: Realiza un pequeño estudio de mercado de la zona, teniendo en cuenta las ocupaciones, precios medios y tipologías de establecimientos que hay en la zona. Estos datos los puedes obtener del INE o de la concejalía de turismo de la Comunidad Autónoma.
  • Viabilidad económica: Echa cuentas claras y reales del proyecto. No sólo la construcción, decoración y adecuación de instalaciones. Contempla los permisos, licencias y todos los costes en los que haya que incurrir para poder recibir huéspedes. Una vez hayas completado la hoja de Excel con columnas de gastos y potenciales ingresos (basándote en la información recopilada), podrás construir un escenario teórico (pero real!) y ver si salen las cuentas o no.
  • Formación: La formación es imprescindible, siempre. Si vas a emprender, debes conocer al menos algo de gestión de empresas, conocer la regulación a la que se va a estar expuesto, y un mínimo de conocimiento sobre distribución y comercialización de hoteles.
  • Herramientas informáticas: El Excel te acompañará en el camino hasta la apertura, pero a partir de ahí necesitarás de herramientas informáticas que te permitan gestionar de forma profesional el alojamiento, las reservas, los clientes, la contabilidad, incluso la web!. Elige una buena herramienta, de uso fácil y muy visual, que te permita solucionar todas tus necesidades con un mismo software, ya que uno de los principales problemas de la hotelería es que disponen de muchos programas, pero ninguno de ellos está conectado entre sí para poder compartir y cruzar información y ser más eficiente.

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